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sábado, 7 de enero de 2017

I Guerra Mundial (III) - El Decreto sobre la Paz de la Rusia Soviética

Lenin y Trotsky
DECRETO SOBRE LA PAZ
Aprobado por el II Congreso de Soviets de Diputados Obreros, 
Campesinos y Soldados de Rusia
Petrogrado,  
8 de Noviembre de 1917

A los pueblos y los gobiernos de todos los países beligerantes: el Gobierno obrero y campesino instituido por la Revolución del 24-25 de octubre (6-7 de noviembre) de 1917 y apoyándose en los Soviets de Diputados obreros, soldados y campesinos, propone a todos los pueblos en guerra y a sus gobiernos entablar inmediatamente conversaciones con vistas a una paz democrática y equitativa.

• El Gobierno considera como una paz equitativa o democrática, tal cómo la desea la inmensa mayoría de los obreros y las clases trabajadoras agotadas, abrumadas y martirizadas por la guerra en todos los países beligerantes -paz que los obreros y los campesinos rusos han reclamado de la manera más categórica y tenaz desde el derrocamiento de la monarquía zarista-, una paz inmediata sin anexiones (es decir, sin conquistas de territorios extranjeros, sin la incorporación violenta de pueblos extranjeros por la fuerza) ni indemnizaciones. […]

• Por anexión o conquista de territorios extranjeros, el Gobierno entiende -conforme a la concepción del derecho de la democracia en general y de las clases trabajadoras en particular- toda incorporación a un Estado grande o poderoso de una nacionalidad pequeña o débil, sin el consentimiento o deseo formales, clara y libremente expresados por esta última, independientemente de la época en que esta incorporación violenta haya sido efectuada, independientemente también del grado de desarrollo o retraso de la nación anexionada o retenida por fuerza en los límites del Estado en cuestión; independientemente, en fin, del lugar donde esta nación resida, en Europa o en los lejanos países transoceánicos. Si una nación cualquiera es mantenida por la fuerza dentro de los límites de un Estado; si, a pesar del deseo por ella expresado -bien sea a través de la prensa, en las asambleas populares, en las decisiones de los partidos, o por medio de motines e insurrecciones contra la opresión nacional-, no se le concede el derecho a decidir mediante votación libre, después de la retirada completa de las tropas de la nación conquistadora o que sea en términos generales más poderosa, de decidir sin la menor restricción la cuestión de las formas políticas de su existencia, la incorporación de esta nación al Estado constituye una anexión, es decir, una conquista y un acto de violencia.

• El Gobierno estima que continuar esta guerra para dilucidar la cuestión de saber cómo dividir entre las naciones fuertes y ricas los pueblos débiles conquistados por ellas, sería cometer el más grande de los crímenes contra la humanidad, y proclama solemnemente su voluntad de firmar inmediatamente un tratado de paz que haga cesar esta guerra en las condiciones indicadas, igualmente equitativas para todos los pueblos sin excepción. El Gobierno declara, al mismo tiempo, que en modo alguno considera las condiciones de paz más arriba señaladas como un ultimátum; consiente en examinar cualesquiera otras condiciones de paz, e insiste solamente en que sean propuestas lo más rápidamente posible por cualquier país beligerante, y redactadas con toda claridad, sin el menor equívoco ni el menor secreto.

El Gobierno ha abolido la diplomacia secreta; expresa, por su parte, la firme intención que tiene de llevar todas las conversaciones en forma totalmente abierta, ante el pueblo entero, y de proceder inmediatamente a la publicación íntegra de los tratados secretos confirmados o concertados por el gobierno de los grandes terratenientes y capitalistas, desde el mes de febrero hasta el 25 de octubre de 1917. El Gobierno proclama totalmente anuladas, desde ahora, todas las cláusulas de estos tratados secretos, en la medida que tiendan, como ocurre en la mayoría de los casos, a procurar ventajas y privilegios a los grandes terratenientes y capitalistas rusos- o a mantener o acrecentar las anexiones de Rusia

• El Gobierno invita a todos los gobiernos y los pueblos de todos los países en guerra a concertar inmediatamente un armisticio; considera deseable que este armisticio sea de tres meses por lo menos, plazo en el cual es perfectamente posible llevar a término las conversaciones de paz con la participación de los representantes de todos los pueblos o naciones sin excepción, empeñados en la guerra u obligados a tomar parte en ella, y convocar asambleas autorizadas de representantes populares en todos los países, para ratificar definitivamente las condiciones de paz…”

Fuente: John Reed, Diez días que conmovieron al mundo, ORBIS, Madrid, 1985, Págs. 126-127
Transcripción HISTORIA Y GEOGRAFÍA

lunes, 5 de diciembre de 2016

I Guerra Mundial (V) - MANIFIESTO DE ZIMMERWALD (Texto completo)

La Conferencia de Zimmerwald se celebró clandestinamente entre los días 5 y 8 de septiembre de 1915 en Zimmerwald, (en la neutral Suiza). 
Allí se reunieron 38 delegados y delegadas, representantes de la  minoría de izquierda socialista que se oponía a la I Guerra Mundial, considerándola una “guerra imperialista”.
La Conferencia, tras  intricados debates, aprobó como conclusión de su trabajo, el siguiente manifiesto, redactado por L. Trotsky:

Manifiesto de Zimmerwald

"¡Proletarios de Europa!

¡Hace más de un año que dura la guerra! Millones de cadáveres cubren los campos de batalla. Millones de hombres quedaran mutilados para el resto de sus días. Europa se ha convertido en un gigantesco matadero de hombres. Toda la civilización, creada por el trabajo de muchas generaciones está condenada a la destrucción. La barbarie más salvaje celebra hoy su triunfo sobre todo aquello que hasta la fecha constituía el orgullo de la humanidad.

Cualesquiera que sean los principales responsables directos del desencadenamiento de esta guerra, una cosa es cierta: la guerra que ha provocado todo este caos es producto del imperialismo. Esta guerra ha surgido de la voluntad de las clases capitalistas de cada nación de vivir de la explotación del trabajo humano y de las riquezas naturales del planeta. De tal manera que las naciones económicamente atrasadas o políticamente débiles caen bajo el yugo de las grandes potencias que, con esta guerra, intentan rehacer el mapa del mundo, a sangre y fuego, de acuerdo con sus intereses explotadores. Es así como naciones y países enteros como Bélgica, Polonia, los estados de los Balcanes y Armenia corren el riesgo de ser anexionados en todo o en parte por el simple juego de las compensaciones.

Los objetivos de la guerra aparecen en toda su desnudez a medida que los acontecimientos se desarrollan. Pieza a pieza, caen los velos que han ocultado a la conciencia de los pueblos el significado de esta catástrofe mundial.

Los capitalistas de todos los países, que acuñan con la sangre de los pueblos la moneda roja de los beneficios de guerra, afirman que la guerra va a servir para la defensa de la patria, de la democracia y de la liberación de los pueblos oprimidos. Mienten. La verdad es que, de hecho, ellos entierran bajo los hogares destruidos, la libertad de sus propios pueblos al mismo tiempo que la independencia de las demás naciones. Lo que va a resultar de la guerra van a ser nuevas cadenas y nuevas cargas y es el proletariado de todos los países, vencedores o vencidos el que tendrá que soportarlas.

“Incremento del bienestar”, dijeron, al declararse la guerra.

Miseria y privaciones, desempleo y aumento del coste la vida, enfermedades y epidemias, son los verdaderos resultados de la guerra. Por décadas los gastos de guerra absorberán  lo mejor de las fuerzas de los pueblos comprometiendo la conquista de mejoras sociales y dificultando todo progreso.

Colapso de la civilización, depresión económica, reacción política; estos son los beneficiarios de este terrible conflicto de pueblos.

La guerra revela así el verdadero carácter del capitalismo moderno que se ha revelado incompatible no sólo con los intereses de las clases trabajadoras sino tambien con las condiciones elementales de existencia de la comunidad humana.

Las instituciones del régimen capitalista que disponían de la suerte de los pueblos, los gobiernos -monárquicos o republicanos- la diplomacia secreta, las poderosas organizaciones patronales, los partidos burgueses, la prensa capitalista y la Iglesia: sobre todas ellas pesa la responsabilidad de esta guerra nacida de un orden social que los nutre, que ellos defienden y que no sirve más que a sus intereses.

¡Trabajadores!

Vosotros, ayer explotados, desposeídos, despreciados habéis sido llamados hermanos y camaradas cuando ha llegado la hora de enviaros a la masacre y a la muerte. Y hoy que el militarismo os ha mutilado, destrozado, humillado, aplastado, las clases dominantes y los poderosos  reclaman de vosotros además la abdicación de vuestros intereses y la renuncia a vuestros ideales, en una palabra, una sumisión de esclavos a la paz social. Os arrebatan la posibilidad de expresar vuestras opiniones, vuestros sentimientos, vuestros sufrimientos. Os prohíben formular vuestras reivindicaciones y defenderlas. La prensa controlada, las libertades y los derechos políticos pisoteados: es el reinado de la dictadura militarista con puño de hierro.

Nosotros no podemos ni debemos permanecer inactivos ante esta situación que amenaza el porvenir de Europa y la Humanidad.

Durante muchos años el proletariado socialista ha encabezado la lucha contra el militarismo; con una creciente aprensión sus representantes se preocuparon en sus congresos nacionales e internacionales del peligro de guerra que el imperialismo hacía paso a paso más amenazante. En Stuttgart, en Copenhague, en Basilea, los congresos socialistas internacionales trazaron la vía que debía seguir el proletariado.

No obstante, partidos socialistas y organizaciones obreras de varios países, pese a haber contribuido en su día a la elaboración de estas decisiones, han olvidado y repudiado desde el comienzo de la guerra las obligaciones que les imponían. Sus representantes y dirigentes han llamado e inducido a los trabajadores a abandonar la lucha de clases, el único medio posible y eficaz para la emancipación proletaria. Han votado con sus clases dirigentes los presupuestos de guerra; se han colocado a la disposición de sus gobiernos para prestarles los más diversos servicios; han intentado a través de su prensa y sus enviados ganar a los neutrales a la política de sus gobiernos respectivos; han incorporado a los gobiernos “ministros socialistas” como rehenes para la preservación de la “Unión Ságrada”  y para ello han aceptado ante la clase obrera compartir con las clases dirigentes las responsabilidades actuales y futuras de esta guerra, de sus objetivos y de sus métodos. Y de la misma manera que ha ocurrido con los partidos separadamente, el más alto organismo de las organizaciones socialistas de todos los países, la Oficina Socialista Internacional, tambien ha fallado y faltado a sus obligaciones.

Estas con las causas que explican que la clase obrera que no había sucumbido al pánico nacional del primer periodo de la guerra o que poco después se había liberado de él, no haya encontrado aún en el segundo año de la matanza de pueblos los medios para emprender en todos los países una lucha activa y simultanea por la paz.

En esta situación intolerable, nosotros, representantes de partidos socialistas, de sindicatos y de minorías de estas organizaciones; alemanes, franceses, italianos, rusos, polacos, letones, rumanos, búlgaros, suecos, noruegos, suizos, holandeses, nosotros que no nos situamos en el terreno de la solidaridad nacional con nuestros exploradores, sino que permanecemos fieles a la solidaridad internacional del proletariado y a la lucha de clases, nos hemos reunido aquí para reanudar los lazos rotos de las relaciones internacionales, para llamar a la clase obrera a recobrar la conciencia de sí misma y situarla en la lucha por la paz.

Esta lucha es la lucha por la libertad, por la fraternidad de los pueblos, por el socialismo. Hay que emprender esta lucha por la paz, por la paz sin anexiones ni indemnizaciones de guerra. Pero una paz así no es posible más que con la condición de condenar todo proyecto de violación de derechos y de libertades de los pueblos. Esa paz no debe conducir ni a la ocupación de países enteros ni a las anexiones parciales. Nada de anexiones, ni reconocidas ni ocultas y mucho menos aún subordinaciones económicas que, en razón de la perdida de autonomía política que entrañan, resultan todavía más intolerables si cabe. El derecho de los pueblos a disponer de ellos mismos debe ser el fundamento inquebrantable en el orden de las relaciones de nación a nación.

¡Trabajadores!. 

Desde que la guerra se desencadenó habéis puesto todas vuestras fuerzas, todo vuestro valor y vuestra capacidad de aguante al servicio de las clases poseedoras para mataros los unos a los otros. Hoy en día es precisa que, permaneciendo sobre el terreno de la lucha de clases irreductible, actuéis en beneficio de vuestra propia causa por los fines sagrados del socialismo, por la emancipación de los pueblos oprimidos y de las clases esclavizadas.

Es el deber y la tarea de los socialistas de los estados beligerantes desarrollar esta lucha con toda su energía. Es el deber y la tarea de los socialistas de los Estados neutrales ayudar a sus hermanos, por todos los medios, en esta lucha contra la barbarie sanguinaria.

Jamás en la historia del mundo ha habido tarea más urgente, más elevada, más noble; su cumplimiento debe ser nuestra obra común.  Ningún sacrificio es demasiado grande, ninguna carga demasiada pesada para conseguir este objetivo: el restablecimiento de la paz entre los pueblos.

Obreros y obreras, padres y madres, viudas y huérfanos, heridos y mutilados, a todos vosotros  que estáis sufriendo la guerra y por la guerra, nosotros os decimos: Por encima de las fronteras, por encima de los campos de batalla, por encima de los campos y las ciudades devastadas.  ¡Proletarios de todos los países, uníos! 

Zimmerwald, septiembre de 1915

Por la delegación alemana: Georg Ledebour, Adolf Hoffmann.
Por la delegación francesa: A. Bourderon, A. Merrheim.
Por la delegación italiana: G. E. Modigliani, Constantino Lazzari.
Por la delegación rusa: N. Lenin, Paul Axelrod, M. Bobrov.
Por la delegación polaca: St. Lapinski, A . Varski, Cz. Hanecki.
En nombre de la delegación rumana: C. Racovski;
En nombre de la delegación búlgara: Vassil Kolarov.
Por la delegación sueca y noruega: Z. Hőglund, Ture Nerman.
Por la delegación holandesa: H. Roland Holst.
Por la delegación suiza: Robert Grimm, Charles Naine.

lunes, 8 de febrero de 2016

I Guerra Mundial (X) - Tratado de Versalles

El Tratado de Versalles fue un tratado de paz firmado al final de la Primera Guerra Mundial que oficialmente puso fin al estado de guerra entre Alemania y los Países Aliados. Fue firmado el 28 de junio de 1919 en el Salón de los Espejos del Palacio de Versalles, exactamente cinco años después del asesinato del archiduque Francisco Fernando, uno de los principales acontecimientos que habían desencadenado la guerra. A pesar de que el armisticio fue firmado meses antes (11 de noviembre de 1918) para poner fin a los combates en el campo de batalla, se necesitaron seis meses de negociaciones en la Conferencia de Paz de París para concluir el tratado de paz. El Tratado de Versalles entró en vigor el 10 de enero de 1920.

De las muchas disposiciones del tratado, una de las más importantes y controvertidas estipulaba que Alemania y sus aliados aceptasen toda la responsabilidad moral y material de haber causado la guerra y, bajo los términos de los artículos 231-248, deberían desarmarse, realizar importantes concesiones territoriales a los vencedores y pagar enormes indemnizaciones económicas a los Estados victoriosos. El Tratado de Versalles fue socavado tempranamente por acontecimientos posteriores a partir de 1922 y fue ampliamente violado en Alemania en los años treinta con la llegada al poder de Adolf Hitler.

Alemania liquidó el pago de las reparaciones de guerra en 1983, pero todavía quedaba pendiente el abono de los intereses generados desde la aprobación del tratado, que ascendían a 125 millones de euros (cambio de 2010). Dichos intereses no podían ser abonados hasta que Alemania no estuviese reunificada, dándosele para ello 20 años a partir de ese momento. Por aquellos días se creía que nunca iban a ser abonados, pero, tras procederse a la reunificación del país, se fijó el 3 de octubre como fecha de inicio de esos 20 años. Finalmente, Alemania liquidó totalmente las reparaciones de guerra el 3 de octubre de 2010. (WIKIPEDIA, modificada)

Al finalizar la Primera Guerra Mundial y declararse el armisticio, los Aliados (Francia, Reino Unido y Estados Unidos, así como representantes de sus aliados durante la guerra) se reunieron en la Conferencia de Paz de París para acordar los términos de la paz con Alemania, el desaparecido Imperio austrohúngaro (entonces ya dividido en la República de Austria, Hungría y Checoslovaquía, así como perdidas territoriales a favor de Rumanía, Italia, y las nuevas Polonia y Yugoslavia), el decadente Imperio otomano y el Reino de Bulgaria. Los Aliados redactaron y firmaron tratados por cada uno de las potencias vencidas; el Tratado de Versalles fue el que se le impuso a Alemania.

Las discusiones de los términos de la paz empezaron el 18 de enero de 1919, y fue presentado ante Alemania en mayo siguiente como única alternativa; su rechazo habría implicado la reanudación de las hostilidades. El día después de la aceptación del Tratado, el 23 de junio de 1919, fue día de luto en Alemania, ahora bajo la recién formada República de Weimar.

Tanto la delegación alemana como el gobierno alemán consideraron el Tratado de Versalles como un dictado (Diktat) impuesto a la fuerza sin un mecanismo de consulta o participación. De hecho, el conde Ulrich Brockdorff von Rantzau (quien dirigió la delegación alemana) se vio imposibilitado de negociar nada en la conferencia. Particularmente molesto fue el precepto, incorporado en el Tratado, de la culpa y responsabilidad de Alemania en la iniciación de la guerra. Esto se convirtió en un elemento de tensión en la política interna en Alemania entre la derecha y los grupos de extrema derecha —que rechazaban de plano todo el Tratado, siendo partidarios de su revocación—, y el centro liberal y los socialdemócratas —que trataban de suavizar las cláusulas más perjudiciales contra Alemania y otros países. La izquierda revolucionaria -por su parte- consideraba que la responsabilidad de la guerra era un  cargo compartido por todos los estados imperialistas que la habian preparado, desencadenado y desarrollado.

El tratado estableció la creación de la Sociedad de Naciones (SDN), un objetivo prioritario del presidente de los Estados Unidos. El propósito de esta organización era mediar como árbitro en los conflictos entre las naciones para prevenir que se llegara a un enfrentamiento bélico y mantener la correlación de fuerzas resultante de la Guerra y la victoria aliada. Se prohibió el ingreso a Alemania.

Otros requerimientos exigían a Alemania la pérdida de la soberanía sobre sus colonias y otros territorios.

Las duras condiciones impuestas a Alemania fueron utilizadas por el nazismo para argumentar en su lucha por el poder y como pretexto para su política expansionista posterior.

Estructura del Tratado

  • Parte I - Cláusulas financieras (artículos 248 al 263).
  • Parte II - Las Fronteras de Alemania (artículos 27 al 30).
  • Parte III - Cláusulas para Europa (artículos 31 al 117 y anexos).
  • Parte IV - Derechos e intereses alemanes fuera de Alemania (artículos 118 al 158 y anexos).
  • Parte V - Cláusulas militares, navales y aéreas (artículos 159 al 213).
  • Parte VI - Prisioneros de guerra y cementerios (artículos 214 al 226).
  • Parte VII - Sanciones (artículos 227 al 230).
  • Parte VIII - Reparaciones (artículos 231 al 247 y anexos).
  • Parte IX - El Pacto de la Sociedad de Naciones (artículos 1 al 26 y anexo).
  • Parte X - Cláusulas económicas (artículos 264 al 312).
  • Parte XI - Navegación aérea (artículos 313 al 320 y anexos).
  • Parte XII - Puertos, vías marítimas y vías férreas (artículos 321 al 386).
  • Parte XIII - Organización Internacional del Trabajo (artículos 387 al 399).
  • Parte XIV - Procedimientos (artículos 400 al 427 y anexo).
  • Parte XV - Garantías (artículos 428 al 433).
  • Parte XVI - Previsiones, misceláneas (artículos 434 al 440 y anexo).
Europa en 1914 y en 1920

Cláusulas territoriales

 

A causa del tratado, Alemania redujo considerablemente su territorio europeo de 540.766 km² (1910) antes de la guerra, a 468.787 km² (1925) después de la guerra. Además fue obligada a ceder todo su imperio colonial, que fue repartido entre las naciones vencedoras (principalmente entre Reino Unido y Francia).

Cláusulas militares

  • Entrega de material militar y de la flota de guerra.
  • Ocupación de la orilla izquierda del Rin y desmilitarización de Renania.
  • Reducción del ejército a 100.000 hombres y 4.000 oficiales, sin artillería pesada, submarinos ni aviación.
  • Prohibición de fabricar material de guerra.
  • Disolución del Estado Mayor del Ejército (OHL).
  • Supresión del servicio militar obligatorio en Alemania.
  • Internacionalización del canal de Kiel.
Nuevos Estados y minorias nacionales en la Europa de Entreguerras

Cláusulas morales y políticas

  • Según el artículo 231, Alemania fue la única responsable de la guerra:
“Los gobiernos aliados y asociado afirman, y Alemania acepta, la responsabilidad de Alemania y sus aliados por haber causado todos los daños y pérdidas a los cuales los gobiernos aliados y asociados se han visto sometidos como consecuencia de la guerra impuesta a ellos por la agresión de Alemania y sus aliados.”

Cláusulas económicas

Véase también:  
  • Creación de la Comisión de Reparaciones de Guerra (REPKO), cuyo monto quedaba por definir.
  • Entrega de todos los barcos mercantes alemanes de más de 1.400 Tm de desplazamiento y cesión anual de 200.000 Tm de nuevos barcos, para restituir toda la flota mercante perdida por los aliados durante el conflicto.
  • Entrega anual de 44 millones de Tm de carbón, 371.000 cabezas de ganado, la mitad de la producción química y farmacéutica, la totalidad de cables submarinos, etc., durante cinco años.
  • Expropiación de la propiedad privada alemana en los territorios y colonias perdidos.
  • El pago de 132.000 millones de marcos-oro alemanes (para aquella época $31.400 millones, £6.600 millones), lo que equivale aproximadamente a $400.000 millones de dólares estadounidenses a fecha del 2010, una suma que Alemania no podía pagar y que muchos economistas en el momento consideraron excesiva, ya que significaba más que las reservas internacionales de Alemania, que según muchos autores causó la posterior hiperinflación.

Tratados relacionados

También se suscribieron otros tratados (identificados por nombres de suburbios de París) elaborados y acordados en la Conferencia de Paz de París entre los aliados y las derrotadas potencias centrales:
Ver 
PARA ESTUDIAR Y CONOCER LA I GUERRA MUNDIAL
I GM (I)- "Senderos de Gloría", la I GM en el cine
I GM (II) - Antecedentes, desarrollo y consecuencias
I GM (III) - El Decreto sobre la Paz de la Rusía Soviética
I Guerra Mundial (IV) - Guerra y política
I GM (V) - La oposición a la guerra imperialista: Manifiesto de Zimmerwald
I GM (VI) - Los Acuerdos Sykes-Picot: Francia y Gran Bretaña se reparten Próximo Oriente
I GM (VII) - Declaración Balfour: el Imperio Británico favorece la instalación del sionismo en Palestina
I GM (VIII) - El Tratado de Brest-Litovks 
I GM (IX) - Los 14 Puntos del Presidente Wilson - La respuesta de EEUU al Decreto sobre la Paz de la Rusía Sovietica 
I GM (X) - El Tratado de Versalles

Historia del siglo XX - Versalles: Hacer pagar a Alemania

 Revolución en Alemania
Rosa Luxemburgo (Biografía)

Rosa Luxemburgo, (pelicula 1986)
Documentación: 

    I Guerra Mundial (VIII) - El Tratado de Brest-Litovsk

    La Paz de Brest-Litovsk es un tratado de paz firmado el 3 de marzo de 1918 en la ciudad bielorrusa de Brest-Litovsk (entonces bajo soberanía rusa, actual Brest) entre el Imperio Alemán, Bulgaria, el Imperio austrohúngaro, el Imperio otomano y la Rusia soviética. En el tratado, Rusia renunciaba a Finlandia, Polonia, Estonia, Livonia, Curlandia, Lituania, Ucrania y Besarabia, que a partir de entonces quedaron bajo el dominio y la explotación económica de los Imperios Centrales. Asimismo, entregó Ardahan, Kars y Batumi al Imperio otomano. Con este tratado, Alemania reforzó el frente occidental con efectivos orientales.

    La derrota alemana en la Primera Guerra Mundial anuló el tratado. Solamente Finlandia y Turquía, sucesora del Imperio otomano, conservaron los territorios recibidos en Brest-Litovsk.

    La entrada del Imperio ruso en la Primera Guerra Mundial significó el incremento de las penurias económicas que sufrían sus habitantes, quienes en su mayoría vivían en situación de completa pobreza; las derrotas militares y la creciente incompetencia del régimen zarista exacerbaron el descontento de las masas rusas contra sus gobernantes. 

    Para febrero de 1917, el descontento popular contra la guerra fue uno de los factores que impulsaron la abdicación del Zar Nicolás II, ante la amenaza de una sublevación masiva contra la monarquía. El Gobierno Provisional Ruso de Aleksandr Kérensky tomó el poder, aunque competía con el Soviet de Petrogrado

    Pese a que la mayoría de la población rusa deseaba concluir el conflicto contra los Imperios Centrales, Kérensky se negó a terminar la guerra, argumentando que la incapacidad del mando militar zarista era la principal causa de las derrotas y que una victoria importante incrementaría la fortaleza de su gobierno.

    Conscientes de la inestable situación política en Rusia, el gobierno del Imperio Alemán decidió permitir el paso hacia territorio ruso a Vladimir Lenin desde su exilio en Suiza, con el objetivo de ayudar al movimiento anti-bélico de Rusia, promovido por los bolcheviques y los anarquistas; los alemanes esperaban así debilitar más a Rusia "sembrando pacifistas". Lenin salió de Suiza y cruzó Alemania de sur a norte en un tren blindado, extraterritorial. Atravesó Finlandia, entonces provincia del Imperio Ruso y llegó a Rusia el 3 de abril de 1917, para liderar a los socialistas más extremos, denominados bolcheviques (mayoritarios); para finales de este mes, dos millones de soldados rusos habían desertado en un período de dos meses.

    La nueva ofensiva del Gobierno Provisional, llamada Ofensiva Kérenski, se convirtió en una jugada política clave para el sostenimiento del propio régimen. Los soviéticos, por su parte, ofrecían a las masas terminar la guerra.

    La Ofensiva Kérenski se ejecutó el 1 de julio, y rápidamente se convirtió en un desastre, por la superioridad material de las tropas alemanas y la desmoralización de los soldados rusos, aún dirigidos por un cuerpo de oficiales de origen aristocrático mayormente incompetente. La efectiva propaganda soviética anti-bélica ya había hecho efecto en los soldados reclutados, en su mayoría campesinos, que veían a la guerra como un óbstaculo para el inicio de la revolución y la reforma agraria (el reparto de tierras) así como una inútil pérdida de vidas, además de ser la causante de mayores penurias y privaciones para las masas. El 14 de julio, después de haber conseguido tímidos progresos, la ofensiva rusa se estancó, siendo la principal causa la deserción masiva de las tropas. Para septiembre, el frente oriental se empezó a desmoronar con un nuevo avance de los alemanes.

    Intentando salvar al ejército ruso de su propia destrucción, el general Kornilov encabezó un fallido golpe de estado, el golpe de Kornilov, en agosto. La repercusión del golpe fue negativa para Kérensky: los conservadores le retiraron su apoyo luego de haber arrestado (traicionado según ellos) a los líderes golpistas, y las clases populares desconfiaron aún más en Kérensky, al que acusaron de haber apoyado inicialmente a Kornilov.

    Cartel de la época: Lenin expulsa a reyes, capitalistas, curas y militares
    Para inicios de noviembre de 1917, la posición de Kérensky era lo suficientemente frágil para la ejecución de una "segunda revolución". Esta ocurrió el 7 de noviembre, con un exitoso levantamiento de los bolcheviques en San Petersburgo, que dio inicio a la Revolución Rusa.

    Negociaciones iniciales

    La Revolución de Octubre, realizada en noviembre de 1917, llevó a Lenin y a los bolcheviques al poder. Inmediatamente  y tras aprobar el Congreso de los Soviets el Decreto sobre la Paz se iniciaron las negociaciones para sacar a Rusia de la I Guerra Mundial. El 1 de diciembre se iniciaron las negociaciones para la firma de un armisticio. El 16 de diciembre dicho armisticio fue firmado, suspendiéndose las maniobras militares en todo el frente oriental al día siguiente, desde Lituania hasta la Transcaucasia.
    Trotsky -comisario de exteriores- llega a Brest y es rodeado por militares alemanes

    Lev Trotsky, que era el Comisario de Relaciones Exteriores del gobierno bolchevique, trató de prolongar lo máximo las negociaciones,que se iniciaron en Brest-Litovsk el 22 de diciembre. Dicha localidad era donde estaban ubicados los Cuarteles General alemanes del Frente Oriental. Trotsky se reunió con los siguientes representantes enemigos: el Comandante alemán del Frente Oriental, general Max Hoffmann, el Secretario alemán de Relaciones Exteriores, Richard von Kühlmann, el Ministro de Relaciones Exteriores austro-húngaro, el conde checo Ottokar Czernin, y el Gran Visir otomano, Mehmet Talat.

    Trotsky se encontraba ubicado entre dos alas de los bolcheviques, cada una con distintas propuestas de finalizar la guerra.

    Una ala radical, liderada por Nikolái Bujarin, aseguraba que las negociaciones debían iniciarse con el mero objetivo de ganar suficiente tiempo para que el recién creado Ejército Rojo se fortaleciese. Bujarin estipulaba que las negociaciones también revelarían las ambiciones territoriales de las Potencias Centrales, y que esto inspiraría a los obreros de Europa a alzarse en una lucha por el socialismo. Bujarin afirmaba que una paz duradera entre un estado capitalista y una república socialista no era posible, y se oponía firmemente a la firma de cualquier tratado.

    La otra ala, representada por Lenin, consideraba que si bien la revolución obrera en Alemania era inminente, el gobierno del kaiser era muy fuerte todavía. Según Lenin, continuar la guerra significaría la efectiva invasión de Rusia por los alemanes y la caída del régimen bolchevique por causa de su propia debilidad militar. Afirmaba Lenin que el posterior estallido de otras revoluciones soviéticas en el resto de Europa permitiría a Rusia recuperar el terreno cedido a los alemanes, pero que era necesario que el gobierno bolchevique ruso sobreviviera hasta entonces. De esta manera, aunque concordaba con alargar las negociaciones de paz lo más posible, la llegada de un ultimátum alemán debía forzar la firma de un tratado de paz, con el objetivo de sacar a la naciente Rusia soviética de la guerra a cualquier precio.

    Trotsky intentó conciliar ambas posturas, asegurando que si bien el joven Ejército Rojo era muy débil aún como para armar una fuerte resistencia al avance alemán, la firma de un tratado de paz debilitaría la posición bolchevique, dándole credibilidad a las acusaciones de sus opositores políticos (el Movimiento Blanco dentro de Rusia, y los gobiernos adheridos a la Triple Entente), quienes afirmaban que los bolcheviques estuvieron aliados secretamente con Alemania durante toda la guerra para así subir al poder en Rusia. Trotsky creía en retrasar las negociaciones, esperando el ultimatúm alemán, que sería rechazado. Este rechazo motivaría un levantamiento obrero en Alemania en contra de la guerra, pues Trotsky creía que los obreros alemanes rehusarían a continuar una guerra sólo por ganancias territoriales en territorio ruso que no beneficiarían a las masas trabajadoras. En 1925 Trotsky escribiría:

    "Iniciamos las negocaciones de paz con la esperanza de que se alzasen los partidos obreros en Alemania y el Imperio austrohúngaro, así como en las naciones de la Triple Entente. Por este motivo fuimos obligados a retrasar las negociaciones lo más posible para que el obrero europeo tuviera tiempo para entender el principal objetivo de la Revolución soviética y, particularmente, su política de paz."

    El 10 de febrero de 1918, incapaz de seguir alargando las negociaciones ante las Potencias Centrales (que ya duraban casi dos meses) y ante la impaciencia de los representantes alemanes y austríacos, Trotsky retiró a Rusia de la mesa de negociaciones, rechazando de plano las duras condiciones alemanas para la paz. Inmediatamente, los delegados alemanes le informaron que el armisticio finalizaría el 17 de febrero, respetando las condiciones de avisar al enemigo una semana antes, y desde el día 18 tropas germanas reiniciarían las hostilidades. 

    Ante la inminente reapertura del frente ruso, Lenin le indicó a Trotsky que el gobierno soviético había hecho suficiente para explicar a los obreros europeos la situación, y que era necesario entonces firmar el tratado cuanto antes. Trotsky se negó, con la esperanza de que con la reanudación de la ofensiva germana se iniciase el tan esperado alzamiento obrero y/o militar en Alemania y Austria-Hungría.

    Las operaciones militares se reiniciaron así el 18 de febrero, y en menos de 24 horas Trotsky quedó convencido de que el ejército del Imperio Alemán era capaz de derrotar fácilmente al Ejército Rojo, en tanto las tropas germanas habían avanzado docenas de kilómetros a lo largo del frente y durante todo el día, sin hallar resistencia rusa, y ocupando casi sin lucha todos los territorios que pudieron abarcar. El gobierno bolchevique había prometido a los reclutas rusos el fin de la guerra, y estos soldados preferían desertar de sus posiciones antes que luchar nuevamente contra los alemanes. Esa misma noche el Comité Central Bolchevique reunido en San Petersburgo envió un telegrama a los alemanes aceptando las duras condiciones de paz, aunque el ala de Bujarin siguió sin dejarse convencer.

    Firma del Tratado

    La respuesta alemana se demoró tres días en llegar, siendo recibida en San Petersburgo recién la noche del 20 de febrero. Para aquel entonces los ejércitos invasores habían penetrado fácilmente a lo largo de todo el frente oriental y avanzaron en unos días más de lo que habían conseguido en los últimos tres años. Como se esperaba, las condiciones para la paz propuestas por Alemania se habían endurecido al comprobarse que la Rusia bolchevique no podía ofrecer resistencia militar seria, pero aun así los miembros del Comité Bolchevique quedaron impactados por la severidad de las nuevas condiciones. No fue sino hasta dos días después (el 22 de febrero) que los bolcheviques abandonaron toda esperanza en el campo militar y accedieron a firmar la paz, sin embargo, Bujarin y su facción siguió insistiendo en continuar la guerra. Informados de esta decisión, los alemanes aceptaron de nuevo cesar las hostilidades, pero sin retroceder sus tropas.

    El Tratado

    El 3 de marzo de 1918, Trotsky, representando a la RSFS de Rusia, firmó el tratado de paz, compuesto por 14 artículos, en Brest-Litovsk. El Tratado puede ser condensado de la siguiente manera:
    • Artículo 1: Se declara el fin de la guerra.
    • Artículo 2: Los poderes firmantes suspenderán la propaganda contra el otro bando.
    • Artículo 3: Rusia renuncia a cualquier reclamación sobre los territorios al oeste de la línea de influencia trazada previamente. El futuro status de dichos territorios será determinado por Alemania y Austria-Hungría.
    • Artículo 4: Alemania continuará ocupando territorios al este de la línea de influencia trazada hasta que Rusia no desmovilice sus tropas. Batum, Kars y Ardahan serán despejados de tropas rusas y cedidas al Imperio otomano.
    • Artículo 5: Rusia debe limpiar sus aguas de barcos de guerra de las otras naciones aliadas. Rusia debe limpiar las aguas del Mar Báltico y Mar Negro de sus minas, e indicar las rutas de navegación seguras.
    • Artículo 6: Rusia debe suspender la lucha contra la República Popular Ucraniana. Rusia debe desocupar Estonia y Livonia, que serán ocupadas por policías alemanes. Rusia debe devolver a todos los habitantes de estas regiones que fueron deportados o arrestados. Rusia debe desocupar Finlandia y las islas Åland, incluyendo sus puertos. Si el hielo no permite que los barcos rusos dejen los puertos, debe dejarse una tripulación mínima en los mismos. Las islas Åland no deben volver a ser fortificadas.
    • Artículo 7: Rusia debe reconocer que Persia y Afganistán son estados libres e independientes.
    • Artículo 8: Los prisioneros de guerra de ambos bandos deberán ser liberados y devueltos a sus naciones de origen.
    • Artículo 9: Ambos bandos renuncian a reclamar indemnizaciones de guerra.
    • Artículo 10: Se reinician las relaciones diplomáticas entre ambos bandos.
    • Artículo 11: Las relaciones económicas entre los bandos serán definidas en otros apéndices.
    • Artículo 12: Las relaciones legales públicas y privadas serán discutidas en posteriores tratados, al igual que el intercambio de prisioneros y navíos mercantes en poder del otro bando.
    • Artículo 13: Se define la autoridad de los textos firmados.
    • Artículo 14: El Tratado debe ser ratificado en Berlín en un lapso inferior a dos semanas.
    El Tratado fue ratificado el 15 de marzo. Después de firmar el Tratado, Trotsky criticó al Reino Unido y a Alemania por llevar a cabo una lucha para la división del mundo, no una guerra defensiva. También declaró:

    "Estamos llevando a nuestro pueblo fuera de una guerra en anticipación a la inminente hora esperada, cuando los pueblos oprimidos de todas las naciones tomarán el destino en sus manos de la misma manera que los trabajadores de Rusia han hecho... Estamos aquí para notificar al mundo nuestra intención de retirarnos de la guerra... Al mismo tiempo, declaramos que las condiciones propuestas por los gobiernos de Alemania y el Imperio austrohúngaro son fundamentalmente inconsistentes con los intereses de todos los pueblos. Los trabajadores de todas las naciones rechazan estas condiciones, incluyendo a los de Alemania y Austria-Hungría".

    Asumiendo la responsabilidad por la humillante paz, Trotsky renunció a su cargo de Comisario de Relaciones Exteriores poco después, pasando a desempeñar la función clave de Comisario de Defensa y Jefe del Ejercito Rojo.

    Cambios territoriales

    La línea trazada significaba en la práctica la pérdida de enormes territorios controlados por Rusia desde hacía varias décadas, e incluso siglos.
    • Se declaró que Letonia (Livonia), Estonia y Finlandia (con las islas Åland) serían independientes. Esta independencia sería asegurada por Alemania y Austria-Hungría.
    • La República Popular Ucraniana era reconocida por Rusia. Este Estado que  hacia  independiente a la nación ucraniana por vez primera en su historia había sido proclamado en 1917 y habia caido a continuación bajo el patronazgo alemán. La dependencia de Ucrania frente a Alemania ya se había formalizado en un tratado el 9 de febrero de 1918.
    • En un segundo tratado firmado en Berlín el 27 de agosto del mismo año, se le sumó a Rusia el pago de una indemnización de guerra de 6 mil millones de marcos alemanes de la época a Alemania.
    De esta manera, el Imperio ruso (ahora sustituido por la Rusia Soviética) perdía prácticamente el territorio donde vivía un tercio de su población de pre-guerra, un tercio de sus tierras cultivadas, y el 75% de sus zonas industriales.

    Consecuencias

    * La derrota alemana en noviembre anuló este tratado, ya que no fue reconocido por los aliados en el Armisticio de Compiègne, firmado el 11 de noviembre de 1918. La caída de Alemania creó una situación de vacío en toda la antigua franja occidental del imperio zarista.

    Aunque Finlandia, Estonia, Lituania y Letonia se habían declarado estados independientes, las Potencias Centrales buscaron la manera de instaurar monarquías en dichos territorios, cuyos jefes de estado serían príncipes germanos. En efecto, en Lituania y Finlandia se nombraron monarcas de ascendencia germana. Se intentó hacer lo mismo en Letonia, Estonia y Polonia, pero la Revolución de Noviembre y la posterior derrota alemana en la guerra significó el fin de los reinos germanos bálticos. Los monarcas de Lituania y Finlandia renunciaron a sus tronos sin siquiera haberlos ocupado por motivo de la revolución alemana.

    * Uno de los partidos representados en el Gobierno sovietico de la época, los Social Revolucionarios de Izquierda, se opusieron públicamente a los efectos del Tratado, rompiendo su acuerdo de coalición con los bolcheviques. Luego de que los Social Revolucionarios pronunciaran encendidas críticas contra el partido de Lenin y Trotsky en el V Congreso de los Soviets, el 5 de julio, planificaron y ejecutaron el asesinato del embajador alemán en Rusia, Conde Wilhelm Mirbach, el 6 de julio para intentar provocar la ruptura del Tratado y el reinicio de las hostilidades entre la Alemania imperial y la RSFSR. Poco después, se inició una revuelta en Moscú, conocida como la Revuelta de los Revolucionarios Socialistas de Izquierda, cuyo objetivo era levantar al pueblo contra los alemanes, pero fue reprimida por las fuerzas del Estado soviético.

    * Las fuerzas de la Entente utilizaron la rubrica del Tratado de Brest-Litovsk como excusa y argumento para justificar su apoyo político, militar y material a los ejercitos blancos contrarrevolucionarios y desarrollar su intervención militar contra la Revolución Soviética. Así desembarcaron en distintos puntos de Rusia tropas de Gran Bretaña, Francia, Estados Unidos y Japón para combatir al Ejercito Rojo. Los motines de soldados y marineros  aliados destinados en Rusia que rechazaban pelear contra las tropas revolucionarias y las protestas en los paises de origen de los soldados obligaron a los Gobiernos aliados a retirar paulatinamente sus fuerzas expedicionarias.

    Destino de los nuevos estados

    Los efectos del Tratado de Brest-Litovsk no fueron duraderos, después de la Guerra Polaco-Soviética, Ucrania y Bielorrusia quedaron de hecho bajo control ruso de nuevo. De igual manera, las naciones de la Transcaucasia fueron sometidas entre 1920 y 1921. Además, las naciones bálticas fueron ocupadas por la Unión Soviética durante la Segunda Guerra Mundial (véase Ocupación de las Repúblicas Bálticas). Polonia fue invadida por la Alemania Nazi durante la Invasión de Polonia de 1939. Solamente Finlandia conservó su autonomía, aunque tuvo que realizar concesiones territoriales a Rusia después de las guerras de Invierno y la II Guerra Mundial (WIKIPEDIA, modificada).



    PARA ESTUDIAR Y CONOCER LA I GUERRA MUNDIAL
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    I GM (III) - El Decreto sobre la Paz de la Rusía Soviética
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    I GM (X) - El Tratado de Versalles
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    HISTORIA DE LA REVOLUCIÓN RUSA (León Trotski)
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